Bañera de obra: un recipiente estanco, no una bañera
Se construye con la misma técnica que un plato de ducha de obra. Pero el agua le pide otra cosa: una columna en reposo contra paredes verticales durante media hora. Eso cambia la impermeabilización, obliga a poner rebosadero y multiplica el peso.
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¿Qué es una bañera de obra?
Una bañera de obra no es una bañera: es un recipiente estanco construido en el sitio. En vez de comprar una pieza fabricada y apoyarla, levantas un vaso con ladrillo o con paneles rígidos, lo regularizas, lo impermeabilizas y lo revistes por dentro. Parece una bañera. Pero se comporta como un elemento de la obra.
No es una cuestión de nombre. Una bañera prefabricada llega estanca y su fabricante responde de esa estanqueidad. En una de obra, la estanqueidad se fabrica en tu casa, capa a capa, y depende por completo de quien la ejecute. Ahí está su ventaja: cualquier medida, cualquier forma, cualquier rincón imposible. Y ahí está también su único riesgo real.
Casi siempre se busca por lo mismo: el hueco no encaja con ninguna medida de catálogo. El rango del mercado lo tienes en medidas estándar de una bañera. Cuando ese rango no te sirve, la obra es la salida.
¿En qué se diferencia de un plato de ducha de obra?
Esta es la pregunta que decide todo lo demás. Casi nadie se la hace, porque los dos se levantan con la misma técnica. La diferencia está en qué le pide el agua a cada uno.
Un plato de ducha de obra recibe agua de paso: cae, corre por la pendiente y se va. La lámina es fina, se mueve y dura lo que dura la ducha. Una bañera mantiene una columna de agua en reposo durante media hora, apoyada contra paredes verticales. Eso es presión hidrostática sostenida. Es otro esfuerzo.
De ahí salen tres consecuencias prácticas que separan un vaso del otro:
- La impermeabilización tiene que subir por las paredes, y por encima del nivel máximo de agua, no solo cubrir el fondo. En un plato de ducha el punto crítico es el sumidero; en una bañera lo son los ángulos verticales, que están sumergidos todo el baño.
- El rebosadero deja de ser opcional. Un plato no lo lleva. Una bañera sí, y además por exigencia normativa: el DB-HS 5 del Código Técnico, en su apartado 3.3.1.2, dice literalmente que «debe disponerse un rebosadero en los lavabos, bidés, bañeras y fregaderos». Es el punto que más se salta una bañera hecha a medida sin proyecto.
- El peso se multiplica. A los litros de agua se les suma la fábrica, la regularización y el revestimiento, que en una prefabricada acrílica sencillamente no existen. Cómo se hace esa cuenta está en bañera grande: los tres límites reales, y aquí aplica igual o más.
Tienes cómo se impermeabiliza un vaso de obra, paso a paso, en cómo impermeabilizar un plato de ducha. La técnica es la misma. Cambia hasta dónde sube.
Las capas, de dentro a fuera
Una bañera de obra bien hecha es una sucesión de capas, cada una con su función. Si te saltas una, no falla al momento: falla a los dos años. Y eso es peor, porque para entonces está todo revestido.
- El soporte. Fábrica de ladrillo, bloque o panel rígido apto para zona húmeda, con la pendiente del fondo ya resuelta hacia el desagüe.
- La capa de regularización. Mortero que deja las superficies planas y los ángulos limpios. Una impermeabilización líquida no salva un soporte irregular: lo copia.
- La banda elástica en los ángulos. En los encuentros de fondo con paredes y de pared con pared, y también alrededor del desagüe. Es la pieza que absorbe el movimiento, y es donde primero aparece la fisura si no está.
- La impermeabilización continua. Membrana líquida aplicada sin interrupción por fondo y paredes, subiendo por encima del nivel máximo de agua. La norma de producto de estas membranas bajo baldosa es la UNE-EN 14891.
- El adhesivo. Cementoso deformable y apto para sumersión permanente, no cualquier adhesivo de alicatado.
- El revestimiento. Azulejo, gresite o un acabado continuo. Es lo único que se ve y lo único que no sujeta nada.
- El sellado elástico perimetral. El cordón del borde superior y del encuentro con el suelo del baño, que no es decoración: es la junta que trabaja.
El acabado también decide, y no por estética
Dentro de un vaso lleno de agua, cada metro de junta es un metro de material distinto al revestimiento. El gresite y el mosaico pequeño tienen mucha más junta que una pieza grande. No significa que filtren (impermeabiliza la capa de debajo, no el revestimiento). Pero sí hay más material poroso en contacto continuo con el agua y, con el tiempo, más mantenimiento y más marcas de cal.
Una pieza de formato grande reduce juntas, pero obliga a más cortes y a resolver mejor los ángulos. Un acabado continuo elimina casi todas las juntas y concentra el riesgo en el encuentro con el desagüe y en el perímetro. No hay una opción correcta. Tienes que decidir dónde prefieres tener el punto débil, y eso no es lo mismo que elegir color.
Lo que la normativa fija, y no es negociable
Aunque sea a medida, una bañera sigue siendo un aparato sanitario. Y el DB-HS 5 del Código Técnico de la Edificación le aplica igual que a una comprada:
| Qué | Qué exige el DB-HS 5 |
|---|---|
| Rebosadero | Obligatorio en lavabos, bidés, bañeras y fregaderos |
| Pendiente del ramal | En bañeras y duchas, menor o igual que el 10 % |
| Unidades de desagüe (uso privado) | 3 UD para una bañera, con o sin ducha |
| Diámetro mínimo de sifón y derivación individual | 40 mm en uso privado |
| Unión del desagüe a la bajante | Con la mayor inclinación posible, nunca menor de 45° |
| Distancia del bote sifónico a la bajante | No mayor de 2,00 m |
Lee bien lo de la pendiente, porque se malinterpreta mucho. Para bañeras y duchas, el Código fija un máximo del 10 %, no un mínimo, al revés de lo que casi todo el mundo cree. El detalle completo, con el resto de la red, está en la pendiente del desagüe de la ducha.
De obra o prefabricada: qué gana y qué pierde cada una
| Bañera de obra | Bañera prefabricada | |
|---|---|---|
| Medida | Cualquiera: se construye al hueco | La del catálogo, con el hueco sobrante a resolver |
| De quién depende la estanqueidad | De la ejecución, capa a capa, en obra | De la pieza, que llega estanca de fábrica |
| Peso muerto añadido | Fábrica, regularización y revestimiento, además del agua | Solo la pieza, que es ligera si es acrílica |
| Registro del desagüe | Empotrado: hay que preverlo antes de cerrar | Por el faldón, que se desmonta |
| Si aparece una fuga | Hay que abrir para llegar a la capa que falla | Se sustituye la pieza o la junta |
| Plazo de ejecución | Días, con tiempos de fraguado y curado que no se acortan | Una jornada si la medida coincide |
| Dónde suele fallar | Ángulos, encuentro con el desagüe y perímetro | El sellado del borde con el alicatado |
En una línea: la bañera de obra compra libertad de medida y la paga en dependencia de la ejecución y en dificultad para repararla. Si tu hueco admite una medida de catálogo, casi nunca compensa.
El registro: lo que hay que decidir antes de cerrar
En una bañera prefabricada, el sifón y la válvula quedan detrás de un faldón desmontable: llegas a ellos con un destornillador. En una de obra quedan debajo de la fábrica. Si no dejaste un registro, el día que haya que tocarlos toca romper.
Hay dos soluciones habituales. Una es dejar una tapa registrable en el faldón, discreta y revestida con el mismo material. La otra, plantear el desagüe para que todo el mantenimiento se haga desde arriba, quitando la válvula. Cualquiera vale. Lo que no vale es no decidirlo, porque es la única de estas decisiones que no tiene marcha atrás.
¿Cuándo tiene sentido y cuándo no?
Tiene sentido si el hueco es irregular o de una medida que no existe en catálogo. O si quieres integrar la bañera con un banco o un escalón de obra. También si el acabado continuo del baño pide que la bañera forme parte del mismo plano. No lo tiene si el motivo es solo estético y hay una pieza de tu medida. Tampoco si la vivienda es de alquiler o la reforma tiene prisa: el curado no se acelera.
Y hay un caso en el que directamente no es la pregunta. Si lo que buscas es entrar y salir con menos esfuerzo, una bañera de obra no te lo resuelve: el peto sigue ahí. Eso se arregla en baño accesible.
Preguntas frecuentes
¿Una bañera de obra tiene que llevar rebosadero?
Sí, y no es una recomendación del fabricante sino una exigencia normativa: el DB-HS 5 del Código Técnico de la Edificación, en su apartado 3.3.1.2, establece que debe disponerse un rebosadero en los lavabos, bidés, bañeras y fregaderos. Es de lo que más se olvida en una bañera construida a medida sin proyecto, porque a diferencia de una pieza prefabricada aquí no viene puesto de serie.
¿Se impermeabiliza igual que un plato de ducha de obra?
Con la misma técnica, pero no hasta la misma altura ni con el mismo punto crítico. Un plato recibe agua de paso y su punto delicado es el sumidero; una bañera mantiene una columna de agua en reposo contra las paredes, así que la membrana tiene que ser continua y subir por encima del nivel máximo de agua, y los puntos delicados son los ángulos verticales, que están sumergidos durante todo el baño.
¿Por qué hay que dejar un registro en una bañera de obra?
Porque el sifón y la válvula quedan empotrados bajo la fábrica, sin faldón desmontable que permita llegar a ellos. O se deja una tapa registrable revestida con el mismo material, o se resuelve el desagüe de modo que todo el mantenimiento se haga desde arriba retirando la válvula. Es la única decisión de la ejecución que no tiene marcha atrás una vez cerrado el vaso.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Código Técnico de la Edificación. DB-HS Salubridad (HS 5, apartado 3.3.1.2 y tabla 4.1)
- UNE. UNE-EN 14891:2017, «Membranas líquidas de impermeabilización para su uso bajo baldosas cerámicas colocadas con adhesivos»