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Mamparas

Una mampara no se elige por el cristal, se elige por el hueco: cuánto sitio hay para que la hoja se abra, y si hay que ganar espacio de baño con una corredera o sobra con una fija. Aquí está el criterio, no solo el catálogo.

Qué tipo de mampara pide cada baño

La mampara fija es la más sencilla —un panel de cristal templado atornillado a la pared o al plato— y la que menos mantenimiento da, porque no tiene raíles ni ruedas que se atasquen. La corredera se usa cuando el baño no tiene sitio para que una hoja barra hacia fuera: dos o tres paneles se deslizan sobre un raíl inferior y superior, a cambio de un perfil que hay que limpiar con más frecuencia.

Para bañera el sistema cambia: suele ser un panel abatible o corredero más alto, pensado para plegarse sin invadir el resto del baño mientras no se usa. En todos los casos, el grosor del cristal (habitualmente 6, 8 o 10 mm) y si lleva tratamiento antical de fábrica marcan la diferencia en el mantenimiento diario, más que el diseño del perfil.

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