El alicatado a juego desaparece visualmente pero exige más obra; la resina se instala en un día. Lo que de verdad decide cuál conviene no es el gusto, es el desagüe que ya tienes.
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Platos de ducha
El plato decide media docena de cosas a la vez: qué mampara encaja encima, si hace falta obra y si el desagüe da para instalarlo a ras de suelo. Aquí está el porqué de cada opción, antes de mirar catálogos.
Lo que cambia según el material y la instalación
Un plato de ducha no es solo una bandeja: fija la pendiente de evacuación, el tipo de desagüe que necesitas y si la mampara que quieres poner encaja encima. La resina domina el mercado porque es antideslizante de fábrica y admite casi cualquier medida de corte a medida; el plato de obra (alicatado a juego con el suelo) desaparece visualmente pero exige más mano de obra y un desagüe sifónico bien calculado antes de alicatar.
La otra decisión, independiente del material, es la altura: un plato a ras de suelo necesita rebajar el forjado o levantar el resto del baño, mientras que uno con bordillo bajo se apoya sobre el suelo existente sin tocar nada. Aquí se explica cada combinación con sus consecuencias, no solo el acabado.