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Cómo cambiar el grifo de la ducha paso a paso

Es una de las pocas reparaciones del baño que se puede hacer sin obra ni instalador, siempre que la rosca del nuevo grifo coincida con la de las tomas de agua existentes — que es justo donde más gente se atasca.

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Antes de comprar el grifo nuevo: comprobar la distancia entre tomas

El error más habitual no está en el montaje, está en la compra: los grifos de ducha empotrados en pared tienen una distancia estándar entre la toma de agua fría y la de caliente, casi siempre 150 mm de centro a centro, pero hay modelos y antigüedades con otras medidas. Antes de elegir el grifo nuevo, hay que medir esa distancia en las tomas existentes; si no coincide, hay grifos con conexión flexible que absorben pequeñas diferencias, pero no todos.

El cambio, paso a paso

Con el suministro cortado y la presión residual liberada, el grifo antiguo se desenrosca sujetando siempre la tubería fija con una segunda llave mientras se afloja la tuerca — sin ese contrapunto, se arriesga a torcer o fisurar la toma empotrada en la pared, que es la avería más cara de las dos posibles en este trabajo, porque obliga a picar pared para repararla.

Una vez fuera el grifo viejo, conviene revisar el estado de las roscas: si están oxidadas, con la punta redondeada o con restos de teflón muy incrustados, merece la pena limpiarlas a fondo con un cepillo antes de montar nada nuevo. Un sellado deficiente en este punto es la causa más frecuente de fuga después del cambio, no un defecto del grifo nuevo.

Los dos puntos donde más se atasca

  • La rosca no coincide en tipo. Existen roscas macho y hembra, y distintos diámetros (habitualmente 1/2" en fontanería doméstica); comprar el grifo sin comprobar esto antes obliga a una segunda visita a la tienda con el cuerpo antiguo en la mano para comparar.
  • La toma empotrada gira al apretar. Si la toma de agua no está bien fijada en el tabique, al apretar el grifo nuevo gira con él en vez de quedarse firme. En ese caso no hay que forzar más: hace falta fijar primero la toma al tabique, o llamar a un profesional si está embebida en obra.

Grifo termostático o monomando: cambia algo el montaje

El procedimiento de desmontaje y montaje es el mismo para ambos tipos. La diferencia aparece al final: un grifo termostático necesita, además de conectar agua fría y caliente, un ajuste inicial de la temperatura máxima de seguridad (un tope regulable, habitualmente a 38 °C) que conviene revisar tras la instalación siguiendo las instrucciones del fabricante, especialmente si hay niños o personas mayores en casa. El monomando no tiene ese paso adicional.

Cuándo no hacerlo uno mismo

Si la toma de agua está completamente embebida en la pared sin ningún tramo visible, si hay que mover la posición del grifo respecto a la instalación original, o si al desmontar el antiguo aparece cualquier signo de humedad o corrosión en el tabique alrededor, es el momento de parar y llamar a un profesional: en esos casos el problema ya no es el grifo, es la instalación, y seguir sin diagnosticarlo bien puede acabar en una filtración oculta.

Grifo de superficie o empotrado: no se cambian igual

Todo lo anterior describe el cambio de un grifo de superficie, el más habitual: el cuerpo entero queda visible, atornillado sobre la pared. Un grifo empotrado es distinto: solo asoma el mando y el embellecedor, mientras que el cuerpo de válvulas queda dentro del tabique, fijado en obra. Cambiar únicamente el embellecedor y el mando exterior de un empotrado sí es un trabajo asequible sin obra; pero si lo que falla es el cuerpo interior de válvulas, la reparación exige acceder al tabique, y ahí ya no es un cambio de grifo sencillo sino una intervención de fontanería con apertura de pared.

Mantenimiento tras la instalación

Un grifo recién instalado no debería necesitar atención en bastante tiempo, pero dos comprobaciones periódicas alargan su vida: limpiar el aireador de la salida (la rejilla donde el agua se mezcla con aire) cuando el chorro empieza a salir irregular, porque suele ser cal acumulada y no una avería del mecanismo; y revisar cada varios meses que ninguna unión gotea con el uso, sobre todo tras los primeros días, cuando cualquier sellado algo flojo se manifiesta.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta cortar el agua de toda la casa para cambiar el grifo de la ducha?

No, basta con cerrar la llave de paso general del baño en cuestión, o las llaves de corte individuales junto al propio grifo si existen. Cortar el agua de toda la vivienda solo es necesario si no hay ninguna llave de corte parcial.

¿Cuánto tiempo lleva cambiar un grifo de ducha?

Con las herramientas a mano y sin complicaciones en la toma, entre 30 y 60 minutos, la mayor parte del tiempo esperando a que la cinta de teflón haga bien su función antes de apretar.

¿Qué pasa si aprieto demasiado el grifo nuevo?

Un exceso de apriete puede fisurar la rosca, sobre todo en piezas de latón cromado de pared fina, y provocar una fuga que no aparece hasta pasadas unas horas de uso. Se aprieta hasta notar resistencia firme, sin forzar con toda la fuerza de la llave.

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